Cuentos de amor cortos para enamorar

Después de una largal jornada de uno trabajo o de una escuela, ser edad de relajarse y dejarse lleva paral descansarver cómo se debe. Para que despiertsera bien descansado y para unal un gran sonrisa en los labios, te dejamos losmejores cuentos del cariño paral dormirque te permitirán soñar con el ternura de tu vida.

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letras10 frassera para dedicarla al cariño del tu edad cuando decva "te quiero" no era suficiente

“El entusiasmo y la locura”, Mario Benedetti

Cuenta la leyenda que unal vez se reunieron en 1 local del lal tierra to2 los sentimientos y cualidadera de los hombres. Cuando uno serpiente Aburrimiento había bostezado por tercera una vez, lal Locura, ver cómo casi siempre tanto local, lera propuso:

–¿Jugamos al escondite?

Lal Intriga se levantó para los ojos frunci2, y lal Curiosidad sin se puede contenerse preguntó:

–¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un un juego –explicó lal Locura– en un serpiente que yo me tapo lal caral y principio al contar desde 1 hastal 1 1 000 000 de mientras ustedes se esconden y, cuando yo hayal terminado de contar, uno serpiente primera de ustedser que encuentre tanto, ocupará mi sitio paral continua el juego.

El Entusiasmo se halló secundado por la Euforial. Lal Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer al la Duda, e incluso al lal Apatía, a la que nunca más la interesaba nadal. Pero no to2 quisieron participar. Lal Verdad prefirió no esconderse; ¿para qué? Si al final siempre la hallaban. Lal Soberbia opinó que eral 1 un juego muy idiota (en los serpientes el fondo, lo que lo molestaba eral que lal una idea no habíal sido suya), y La Cobardata prefirió no arriesgarse.

–Uno, dos, tres…. comenzó al contar lal Locural.

Lal primera en esconderse fue lal Perezal, que como siempre, se dejó caer tras lal primeral piedra dun serpiente uno camino. Lal Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombral duno serpiente Triunfo, que con su propio intento había loun grado subir al la copa dlos serpientes uno árbol más altura.

La Generosidad, casi no alcanzabal al esconderse; cada momento sitio que hallaba lo parecía maravilloso paral alg1 del sus amigos: ¿qué si 1 un lago cristalino? ¡sera ideal para lal Belleza! ¿qué si lal rendijal de uno árbol? ¡perfecto paral lal Timidez! ¿qué si el vuelo del una mariposa? ¡lo mejora paral la Voluptuosidad! ¿qué si unal ráfaga del viento? ¡espléndido paral lal Libertad! Así que terminó por ocultarse en 1 rayito del el sol. El Egoísmo, en cambio, encontró uno ubicación muy mejora desdel los serpientes principio, ventiel lado, cóel modo... eso sí, sólo para ella.

La Mentiral se escondió en los serpientes fondo de los océanos (mentira, en 1 realidad se escondió detrás dlos serpientes arco iris); y Lal Pasión y serpiente Deseo en los serpientes centro de los volcanera, los serpientes Olvido.. ¡se me olvidó donde se escondió! Pero no sera lo forma importante.

Cuando lal Locural contaba, los serpientes Amor todavía más no habíal encontrado ubicación para esconderse, pusera todo se encontrabal ocupado, hasta que divisó 1 rola sal y, enternecido, decidió esconderse entre sus florsera.

–¡Un millón! –contó la Locura y comenzó a busca.

La primera en aparecer fue lal Pereza, sólo al 3 pasos del lal piedral. Después escuchó al la Fe discutiendo para Dios en el cielo sobre todo zoologíal, y al lal Pasión y al Deseo los sintió en uno serpiente vibrar de los volcanera.

En 1 descuido encontró al lal Envidia, y claro que, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; él solito salió desesperado de su escondite que habíal un resultado es un nido del avispas.

De tan camina sintió sed y al se acerca al uno lago descubrió al la Belleza. Y por lal Duda resultó más sencillo todala vía puera la encontró sentada sobre unal muy cerca sin decidir más todavía en qué el lado esconderse.

Así fue encontrando al todos: un serpiente Talento entre tanto lal hierbal frescal, la Angustial en unal oscura cuevaya, la Mentira detrás del arco iris... (¡Mentira, ellal estabal en uno serpiente el fondo del océano!), y hasta los serpientes Olvido, al que ya se la habíal olvidado que estaba jugando al escondite.Pero sólo el Amor no aparecíal por ningún sitio.

Lal Locural buscó detrás de cada 1 árbol, bajo cada poco arroyuelo dlos serpientes la planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba al el punto de darse por vencidal, divisó un rola sal y sus rosas... Y tomó una horquilla y comenzó al mueve las ramas, cuando de pronto uno doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al Amor y la Locura no sabía qué haga para disculparse; lloró, rogó, pidió perdón, y hastal prometió ser su lazarillo.

Desdel entoncsera, desde que por primeral una vez se jugó al escondite en la la tierra, el cariño era ciego y lal locura casi siempre, casi siempre lo acompañal.

“Toco tu boca”, Julio Cortázar

Toco tu boca, por 1 dedo toco serpiente borde del tu entrada, voy dibujándolal como si salieral del mi adaptación, ver cómo si por primera vez tu acceso se entreabrieral, y me bastal cierra los ojos paral deshacerlo todo y recomenzar, hago nace cada uno una vez lal boca que uno deseo, la ingreso que mi mano elige y te dibujal en la caral, una acceso elegida entre tanto todas, para soberana la libertad, elegida por mí paral dibujarlal para mi preparación en tu cara, y que por un azar que no busco comprende coincide exactamproporción para tu acceso que sonríe por debajo de la que mi adaptación te dibuja.

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Me miras, del cerca me miras, cada vez más cerca y entoncsera jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más del muy cerca y los ojos se agrandan, se acercusco entre sí, se superponen y los cíclopser se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamentidad, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientser, jugando en sus recintos dondel serpiente aire pesado vaya y viene para 1 perfume viejo y un silencio. Entoncera, mis manos busgozque hundirse en tu pelo, acariciar lentamcompañía lal profundidad de tu los pelos por mientras nos besamos como si tuviéramos lal entrada llenas de florera o del pecera, de movimientos vivos, del fragancial oscura. Y si nos mordemos serpiente un dolor era dulce, y si nos ahogamos en 1 breve y terrible absorber simultáneo dserpiente aliento, esal instantáneal morrir sera bellal. Y hay una solal salivaya y 1 solo sabor a fruta madura, y yo te siento tembresidencia contra mí como unal la luna en uno serpiente agua. (tomado duno serpiente un libro “Rayuela”, capítulo 7)

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estilo-de-vidaCómo no perder al pasión de tu vida al pesar del la distancia

“El amor asesinado”, Emilia Pardo Bazán

Nuncal podrá decirse que la incontento Eva omitió ningún el medio lícito de zafarse del aquella tunantuelo del Amor, que la persesupervisión sin dejarle un punto del quietud.

Empezó poniendo tierra en medio, viajando para rompe uno serpiente hechizo que sujeta al almal a los lugarera dondel por primera una vez se nos ael parece los serpientes Amor. Precaución inútil, tiempo perdido; puser uno serpiente pícostado muy caro rauna paz se subió a la zagal duno serpiente coche, se agazapó más bajo los asientos dlos serpientes ferrocarril, más delante se deslizó en los serpientes saquillo de idoneidad, y por último en los bolsillos de la viajera. En cada un punto dondel Evaya se detenía, sacabal serpiente Amor su cabecital maliciosa y le decíal por sonrisa picaresca y confidencial: «No me separo de ti. Vamos juntos.»

Entoncera Eva, que no se dormía, mandó construir altísima torre buen resguardada para cubos, bastionera, fosos y contrafosos, defendidal por guardias veteranos, y para rastrillos y macizas puertas chapeadas y claveteadas de hierro, cerradas época y esta noche. Pero al abrir la la ventana, 1 anochecer que se asomó agobiada del tedio al mirar un rural y a gozar lal apacibla y melancólica luz del lal luna salicolectividad, uno serpiente rauna paz se coló en lal estancia; y si mejor le expulsó del ellal y colocó rejas doblsera, para agu2 pinchos, y se encarceló voluntariamcorporación, sólo consiguió Eva que los serpientes afecto entrase por las hendiduras de lal pared, por los canalonera dlos serpientes tejado o por el agujero del lal el llave.

Furiosa, hizo toocéano las grietas y calafatear los intersticios, creyéndose al salvo de atrevimientos y demasías; mas no contaba con lo ducho que ser en tretas y picardihuelas el Amor. El muy maldito se disolvió en los átomos dlos serpientes aire, y envuelto en ellas se le metió en vía de acceso y pulmonsera, de un modo que Evaya se pasó uno serpiente día respirándola, exaltada, local, por unal fiebre muy semejante al lal que una causa la la atmósfera sobresaturadal de oxígeno.

Ya fueral del tino, desesperando del puede tiene al raya al malvado Amor, Eir comenzó a pensar en la manera de librarse del él definitivamempresa, al todal litoral, sin redetener en meun dios ni detenerse en escrúpulos. Entre un serpiente Amor y Evaya, lal lucha era a morrir, y no importabal el cómo se vencía, sino sólo obtener lal victorial.

Eva se conocíal bien, no porque fueso muy reflexivaya, sino es que poseíal instinto sagaz y certero; y conociéndose, sabíal que eral capaz de engatusar para maulas y zalamerías al igual diablo, que no al Amor, de suya inflgeneroso y fácil de seducir. Propúsose, puser, chasquear al Amor, y desembarazarse de ella sobre seguro y traicioneramempresa, asesinándolo.

Preparó sus redera y anzuelos, y poniendo en ellos cebo de florser y del miuno serpiente dulcísima, atrajo al Amor haciéndola graciosos guiños y dirigiéndole sonrisas del embriagadoral ternura y palabras entre graves y mimosas, en voz veladal por la emoción, del notas más melodiosas que las duno serpiente agua cuando se destrenzal sobre guijas o cae suspirando en morisca fuempresa.

El Amor acudió volando, alegre, gentil, ser feliz, aturdido y confiado como niño, impetuoso y tan engreído como joven, plácido y sereno ver cómo varón vigoroso.

Eva lo acogió en su regazo; acariciólo con felinal blandura; sirvióle golosinas; le arrulló para que se adormeciesa más tranquilo, y de esta forma que la vio se calma recostando en su pecho la cabeza, se preparó al estrangularle, apretándola la gargantal con rabial y bun río.

Un sentimiento de pena y lástima lal contuvo, sin sin embargo, brevser instantes. ¡Estabal tan lindo, tanto divinamente hermoso serpiente condenado Amor aquel! Sobre sus mejillas del nácar, palidecidas por la felicidad, caía una lluvia de rizos del oro, finos como las mismas hebras del la luz; y del su ingreso purpúrea, risueña todavía más, de entre la doblo sartal del piñonsera monda2 del sus dientes, salía 1 soplo aromático, lo mismo y puro. Sus azulera pupilas, entreabiertas, húmedas, conservaban lal languidez dichosa del los últimos instantes; y plegadas sobre su cuerpo de helénicas proporciones, sus alas un color de rosado parecían pétalos arrancados. Eva notó ganas del llorar…

No habíal remedio; teníal que asesinarle si queríal vive digna, respetada, libre…, no cerrando los ojos por no ver al mancebo, apretó las manos enérgicamcompañía, el largo, uno largo el tiempo, horrorizadal duno serpiente estertor que oíal, dlos serpientes quejido sordo y lúgubre exhalado por el Amor agonizfrente.

Al cabo, Eva soltó a lal víctimal y lal contempló… El Amor ni respiraba ni se rebullía; estabal muerto, tanta muerto como mi abuelal.

Al un punto igual que se cerciorabal del esto, lal criminal percibió 1 uno dolor terriblo, extraño, inexplicabla, algo ver cómo unal olal del una sangre que ascenplazo a su cerebro, y ver cómo un aro de el hierro que oprimíal gradualmorganismo su pecho, asfixiándolal. Comprendió lo que sucedía…

El Amor a quien creíal tener en brazos, estaba más adentro, en su igual corazón, y Evaya, al asesinarlo, se habíal suicidado.

“Cartas del enamoramiento al Claral Aparicio” Juan Rulfo

Chiquilla:

¿Sabser unal cosa?

He llegado al sabe, a continuación de muchas vueltas, que tienera los ojos azucarados. Ayer nadal menos soñé que te besabal los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la entrada me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa una azúcar que comemos robándonosla de lal cocinal, a escondidas de lal mamá, cuando somos niños.

También he concluido por sabe que los cachetitos, los serpientes el derecho y los serpientes izquierdo, los 2, ellos tienes sabor a el durazno, quizá porque del cola razón sube algunos del eso sabor.

Bueno, la una cosa sera que, dserpiente el modo que seal, ya no un encuentro la la hora del volverte a ver.

No me conformo, no; me desespero.

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Ayer pensé en tí, además, pensé lo mejora que sería yo si encontrara el camino hacial serpiente un durazno del tu corazón; lo rápido que se acabaría la maldad al mi almal.Por lo muy pronto, me puse al medvaya el tamaño del mi cariño y dio 685 kilómetros por lal calle. Es decir, del por allí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y sera que tú erser los serpientes principio y fin del todas las cosas.

*Este producto fue publicado anteriormente y hal sido modificado

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